domingo, 9 de agosto de 2009

Emergencias =[]=

En ese momento toco el timbre para entrar a clases.
Al contrario de las otras, esta clase paso muy despacio. Nunca me habia aburrido tanto en mi vida.
Cuando por fin termino, agarre mis cosas y nos fuimos con Steph.
-Me ayudas un poco con el asertijo que me diste hoy al mediodia, no le encuentro sentido.
-Pero que es obvio! Para mi que lo adivinas en un segundo, tu sos muy inteligente, pero eso no. Tu no te das cuenta por que no queres. Es tan obvio!
-Que no quiero darme cuenta? si vos sabes que soy muuuuy curiosa, yo quiero saber TODO. -le recorde algo que ya sabia, yo era asi, siempre curiosa.
-En eso llevas razon, pero es obvioooooooo!!!
-Bueno, corta con el obvio por que ya no lo aguanto! jajaja, y cambiando de tema... a ti no te cae nada bien Austin, cierto?
-La verdad?
-Completa.
-Y si no te la quiero decir?
-Dime! por favorr!! -y puse mi cara de cachorrito, con puchero y todo. Steph siempre caia, y eso me encantaba.
-Okay, no. No me cae nada bien.
-Por que?
-Eso no te importa.
-Si me importa. -le contradije, queria saber.
-Puede que te importe, pero no te voy a decir.
En ese momento ya estabamos en frente a mi casa.
-Queres pasar? -le pregunte.
-Me encantaria, pero no puedo. Tengo que ayudar a mama a hacer no se que cosa...
-En ese caso, chau!
-Hasta manana.
Entre a casa y vi que Laura estaba, muy raro de ella. Cuando yo llego del colegio siempre esta en la oficina, y no llega hasta antes de cenar.
-Mama, que haces aqui? Por que no estas trabajando? -le pregunte.
-Tengo gripe, no es nada de lo que preocuparse, pero solo por precaucion.
-Ah, entonces que te mejores. Me voy a mi cuarto, tengo que hacer unas cosas.
-Bueno hija, cualquier cosa de llamo.
-Mas te vale -le dije, apuntandola amenazadoramente con mi dedo indice, mientras le sonreia.
Me llevaba muy bien con mi madre, teniamos la mejor relacion de las relaciones. Solo nos teniamos la una a la otra, asi que era una suerte que nos llevaramos espectacular.
Cuando entre a mi cuarto lo primero que hice despues de dejar mi mochila fue prender mi notebook.
Mientras me sentaba en mi cama esperando a que se terminara de prender, le eche un vistazo a mi cuarto.
Tenia las paredes blancas, el suelo de madera oscura. La cama tenia una colcha azul con flores blancas, y estaba hecha de la misma madera que la mesa de noche, el escritorio y el guardaropas.
Cuando se termino de prender mi notebook, abri el chat.
Estaban conectados Steph, mi tia Veronica que vivia en Londres, mi otra tia que vivia en Brasil, la mujer de mi padre, y Austin. Me habia olvidado que habiamos intercambiado direcciones hoy al mediodia.
El y Steph fueron los primeros en ''hablarme'':
Austin: Becca! Ya llegaste?
Rebecca: Si, hace unos minutos. Tu llegaste hace mucho?
Austin: 15 minutos maximo, ya te dije que vivia muy cerca del colegio.
Rebecca: Espera un minuto, Steph me esta hablando.
Austin: Te espero.
No lo podia ver, pero no se por que senti que estaba irritado.
Steph: Loquilla, me hubiera quedado en tu casa, mama no necesitaba nada al final.
Rebecca: Igual, mejor que no vinieras, Laura esta engripada.
Steph: Pobre, mandale un ''Que te mejores''.
Rebecca: Jajaja, se lo dire.
En ese momento escuche a mi mama gritar mi nombre en una voz bastante sofocada, parecia que se estubiera ahogando.
-Cuando llegue hasta la sala de estar la vi tirada en el piso, agarrandose la garganta.
-Mama!, que tienes? -grite, estaba muy asustada
-No... puedo... resp... irar.
-Voy a llamar a una ambulancia.
Sin dejar de mirarla, cogi el movil que tenia en el bolsillo y llame al 911.
-Cual es su emergencia? -pregunto la operadora muy tranquila, su voz no pegaba con la situacion.
-Mi madre no puede respira y se esta ahogando. -le explice, con la voz muy histerica.
-No te preocupes cielo, cual es tu nombre?
-Rebecca. Por favor ayudeme, si se va no me queda nadie.
-Rebecca, no te preocupes. Puedes decirme la direccion de donde estas?
-Si, calle 28, esquina 27. El numero de la casa es 14.
-Muy bien, voy a enviar una ambulancia para tu casa. Mientras tanto quiero que hagas esto: primero oprime el pecho de tu madre contando hasta 10... -y yo oprimia el pecho de mi madre, como si estuviera tratando de revivirla, mientras la operadora me indicaba que hacer. Veia como se iba poniendo azul, su piel se iba oscureciendo cada vez mas.
Gracias a Dios, en ese momento unos señores con una camilla irrumpieron en la casa y se llevaron a mi madre. Yo me negue a separarme de ella y estuve con ella todo el viaje en la ambulancia, cogiendola fuertemente de la mano y diciendole que iba a salir de esta, que se iba a recuperar y ibamos a ser las dos muy felices.
Cuando llegamos al hospital, vi a Steph parado en la puerta, manteniendola abierta para que los hombre pudieran pasar con mi madre.
Despues de que hubieran entrado y llevado a mi madre a emergencias, fui hacia donde estaba el.
-Steph, como sabes que venia para aca? -le pregunte mientras lo abrazaba muy fuerte.
-Mi madre trabaja aqui, y le dijieron que iba a venir una ambulancia con Laura, entonces me llamo y no dude en venir lo mas rapido que pude.
-Gracias, muchas gracias. -le dije mientras empezaba a llorar en su hombro, empapandole la camiseta con lagrimas de dolor y miedo.
-Laura va a salir de esta, es fuerte.
-Lo se, pero y si no es lo suficientemente fuerte?
En ese momento me abrazo como no me habian abrazado nunca. Sentia que su abrazo me protegia, sentia que asi debe de abrazarte un padre cuando te anguistias. Me senti querida.
-En ese caso, aunque no va a pasar, te vas a venir a vivir conmigo, seguro que en casa todos van a estar felices de que vengas.
En ese momente rompi a llorar con mas fuerzas.
-Te dije que eso no va a pasar, tranquila.
-Tranquila? Mi madre se podria estar perfectamente muriendo en el salon de al lado y vos queres que me tranquilice?! -le dije, con la voz algo mas alta de lo normal y con un deje de histeria.
-Perdon por girtarte, es que tengo tanto miedo. -me disculpe, sintiendome mal por aberlo tratado asi, el siendo tan bueno conmigo
-No te preocupes, todo va a estar bien. -me consolo mientras me llevaba a sentarme a una sillas que estaban contra la pared.
Despues de llorar un rato mas me dormi en su hombro, todo mojado. Preferia dejarme ir hacia la inconciencia, donde nada podia atormentarme.
Nada excepto la pesadilla que tuve.
Soñe que estaba en un cementerio, vestida toda de negro, y Steph estaba a mi lado, vestido de negro tambien. Tenia una cara que no le habia visto nunca, la expresion que tenia iba mas alla del dolor, de la tristesa, nunca habia visto un rostro que expresara tanto sufrimiento.
En eso segui la direccion de si mirada, y vi que estaba mirando a una lapida. Los epitafios decian:
Laura Friedman. 19 de agosto de 1968/5 de setiembre de 2009.
En ese momento me desperte, habia comenzado a llorar nuevamente.
-Becca, que te pasa?
-Una pesadilla horrible -dije entre sollosos-, horrible. Como esta mama?
-Te dormiste 2 horas, ya la internaron y esta fuera de peligro.
-Enserio? Que alegria! -dije, llorando de nuevo, pero de felicidad.
-Si... esta dormida, la queires ver?
-Si, por favor.
No queria verla, necesitaba verla. No iba a creer que estaba bien hasta que la viera con mis propios ojos.
Cuando entre al cuarto donde estaba, la vi despierta, mirando la television.
-Beba... -susurro. Ella me decia asi, desde que era chica.
-Mama, estoy aca, no me voy a ir.
-Como estas? -seguia susurrando, por eso pregunte:
-Steph, por que susurra?
-No puede levantar la voz. -me contesto.
Yo asenti y me voli hacia Laura.
-Que como estoy?, no tengo nada!, la que tendria que estar contestando esa pregunta eres tu!
-Yo estoy bien, gracias al Cielo.
-Que susto me diste, que te paso?
-Paro respiratorio, y con la gripe... es un poquito peor.
-Que suerte que seguis aca, tenia miedo de no volver a decirte una cosa...
-Que cosa? -pregunto, intrigada.
-Que te quiero muchisimo.
Asi pasaron los dias. Estuvo internada cuatro dias, y esos dias yo no fui al colegio.
Steph me traia los cuadernos y me prestaba los suyos para que pudiera copiar las cosas que nos daban en el colegio.
El tercer dia Austin me vino a visitar.
Toc toc
-Quien es? -pregunte, en un susurro por que Laura se habia quedado dormida.
-Soy yo, Austin.
-Austin! -salte de la silla y le abri la puerta.
-Como estas? -me pregunto mientras me abrazaba.
-Estuve mejor.
-Se nota.
-Y, no voy a estar contenta, saltando y cantando por ahi, pero no estoy triste, ninguno de los dos.
-Ya, entiendo. Becca, tengo que decirte algo, podemos ir afuera?
-Austin, lo siento, pero no piesno dejar a mi madre sola, lo que quieras decirme dimelo aqui, por favor.
Esta bien -dijo, mientras cerraba la puerta.
-Por que la cierras?
-No quiero que nadie escuhe.
En ese momento se me vino el corazon a la garganta. Que tendria que decirme Austin?
-Rebecca, tengo que decirte algo muy importante, al menos lo es para mi.
-Dime, con confianza.
-Becca, yo... Pero que diablos?!
Perdón por no subir entradas en tanto tiempo!!!!
Es que un virus ''ataco'' mi computador y no puedo subirlas! Así que entiendan que no podre subir entradas muy seguido, perdonenn

domingo, 19 de julio de 2009

Bajo el árbol.

-Esta bien, te lo diré. Es que...
Como vi que estaba vacilando le dije:
-Steph, me conoces desde hace muchisimo tiempo, sabes que puedes contarme cualquier cosa.
-Lo se, es solo que... se me hace muy difícil decirlo.
-Me estas asustando, dilo de una vez, por Dios!
-Bueno, es que Austin te miraba raro, pero dejame que te explique el significado de raro -yo lo miraba con la boca abierta, ¿que Austin me miraba raro?-, primero de todo te´tengo que preguntar algo: ¿Por que le preguntaste si necesitaba ayuda?, tu no eres de hablar con los nuevos, ni con nadie...
-Le pregunte si necesitaba ayuda por que parecía estar perdido, y tenia razón.
-Ah, bueno. Pero ahora te voy a explicar la palabra raro, Austin te miraba como mi papa mira a mi mama.
-Y eso que significa?
-Te voy a dejar que lo averigues tu sola... -dijo mientras se levantaba y se iba caminando hacia un grupo muy grande de chicos. Maldición!, sabia que si iba a donde había mucha gente no lo iba a seguir, que vivo que es este chico.
Como sabia que no iba a volver hasta que lo buscara cogí mi mochila y saque un libro, -siempre tenia uno, ya que como nunca estaba con nadie cuando Steph se iba con otras personas yo leía- esta mañana antes de salir había agarrado El Conde de Monte Cristo, habían oído hablar de el, y por lo que decían era muy bueno.
Iba por la parte en la cual un viejo llamado Faria llega a la celda de Dantes en el Château d'If cuando escuche a alguien sentándose a mi lado, era Austin.
-No puedo soportarlo mas, esa mujer me va a quemar las neuronas con tantas reglas. -se quejo.
-Jajaja, te acostumbraras. Es fácil.
-Fácil para ti, que las conoces desde pequeña.
-Cierto.
-Que estas leyendo?
-El Conde de Monte Cristo, has oído hablar de el?
-Si, mi hermana lo leyó hace unos meses.
-Ah, tienes hermanos?
-Si, un hermano pequeño y dos hermanas mayores.
-Debe ser divertido tener hermanos, no? Y que hay de tus padres?
-Mis padres?, bien, vivimos todos juntos en un departamento no muy lejos de aquí. Por tu comentario pareces ser hija única.
-Si, soy hija única. Yo también vivo cerca del colegio, como a unas 6 cuadras, en una casa con mi mama.
-Y tu papa?
-Ellos se divorciaron cuando yo era pequeña, y ella se quedo con mi custodia. Papa se volvió a casar y ahora tiene otra familia, actualmente están viviendo en Estados Unidos, viviendo el ''sueño americano''.
-Oh, perdona.
-No es nada, no tengo recuerdo alguno de los 3 juntos, como un familia.
En ese momento toco el timbre para entrar a clases.

sábado, 18 de julio de 2009

El almuerzo

En ese momento sentí por primera vez en mi vida mariposas en el estomago...
Y así era exactamente como parecía, sentía cosas revoloteando en mi estomago en el sentido mas literal que puedan imaginarse.
Así la clase paso muy rápido, mas rápido de lo que me hubiera gustado. Cuando volvió a sonar el timbre, pero esta vez anunciando la hora del almuerzo, me demore en agarrar mis cosas. Vi que Steph se quedo al lado mio, esperando a que terminara, pero también vi que Austin hacia lo mismo.
Cuando termine salimos de la clase, el primero en hablar fue Steph:
-Comes con nosotros? me refiero, te sientas en nuestra mesa?
-Si, claro, no conozco a nadie, así que...
-Muy bien. -eso fue lo ultimo que dijo Steph hasta que nos sentamos en la mesa después de buscar nuestra comida.
-Steph, como esta Felix? -le pregunte, se había molestado un poco y yo no sabia por que, así que intente distraerlo.
-Felix? Ah, esta muy bien, creció mucho desde la ultima vez que lo viste. Ya me llega por la cintura.
-Quien es Felix? -pregunto Austin.
-Felix es el cachorro Siberiano de Steph, bueno cachorro ya no es mas, por que si ya le llega por la cintura...
-Ahh, okay.
Comimos en silencio, pero no tenia hambre así que solo me comí una quinta parte de mi plato. Steph se dio cuenta de que no comía, por lo que me pregunto:
-Becca, por que no comes?
-Es que no tengo hambre. -le conteste, y le decía la verdad.
-Pero tienes que comer, ya estas demasiado flaca, cuanto estas pesando ahora? 25 kilos? -Eso era verdad, estaba demasiado delgada como para tener una imagen saludable, pero mi salud era estupenda.
-No, peso 36 kilos, te equivocaste por mas de 10 kilos! -y le saque la lengua mientras le sonreía.
-Bueno, pero 36 kilos es muy poco para alguien de tu edad!
-Dejala tranquila, si no quiere comer que no coma, es su vida. -intervino Austin de la nada.
-Perdona? pero ella es mi amiga, y me preocupo por ella.
-Pues no pareces su amigo, pareces su padre!
Como vi que iban a empezar a discutir, le hice una pregunta a Austin para que los dos se distrajeran.
-Austin, tu no pareces de por aquí, de donde vienes?
-Yo? Tienes razón, no parezco de aquí -admitió, riéndose, ya que todos los alemanes teníamos mas o menos las mismas características: piel blanca como un papel, ojos claros y pelo no muy oscuro, generalmente rubio, como mucho castaño. -, vengo de las Bahamas, son unas islas del Caribe, por si no lo sabían.
-Si, ya lo sabíamos. -le contesto Steph hoscamente.
Me preguntaba por que Steph estaba así, generalmente, bueno, generalmente no, siempre tenia un humor excelente, siempre estaba riéndose y haciendo bromas, y desde que estábamos con Austin hacia todo lo contrario.
Cuando ellos terminaron de comer fuimos al patio, Steph y yo no sentamos contra el tronco de un árbol, Austin no vino con nosotros por que la directora lo había llamado para poder decirle algunas cosas de las que se había olvidado informarle.
Ya que estábamos solos aproveche para preguntarle por que ese comportamiento tan extraño:
-Hey, Steph -parecía tener la cabeza en otra cosa, por que no me contesto-, Steph! Tierra llamando Steph, hay alguien ahí?
-Que? Oh, perdona, si si, que pasa?
-Que te esta pasando?
-A mi?, a mi no me pasa nada.
-Si, y yo me llamo Jennifer Lopez. Por que estas tan molesto?, tu nunca eres así...
-Esta bien, te lo diré. Es que...

viernes, 17 de julio de 2009

Soy Rebecca...

Y ahí fue cuando le vi...
Nunca lo había visto, por lo que supuse que seria nuevo. Era alto, flaco y de piel muy bronceada. Tenia el pelo castaño tirando a rubio, parecido al bronce y unos espectaculares ojos azules.
Después de verlo desvié enseguida la vista de la ventana por que sabia que si lo volvía a mirar no iba a poder parar. No me importo no prestarle atención a la profesora, así que me quede mirando a la nada, pensando en el chico que acababa de ver.
Cuando me di cuenta de que la clase estaba por acabar trate de prestarle atención, así por lo menos me hacia una idea de lo que estaban enseñando, pero no pude, por que el rostro del desconocido, pero fascinante chico aparecía continuamente en mi cabeza, así que deje de tratar y espere a que la clase acabara.
-Steph, sabes si este año entro algún chico nuevo? -le pregunte mientras salíamos de la clase.
-Entro un chico, creo que se llama Austin Rodriguez.
-Ah, okay. Sabes en que año esta?
-En el mismo que el nuestro, de hecho creo que también esta en nuestra clase -en nuestra clase! No lo podía creer, que pasaba si me quedaba embobada mirándolo, o me distraía frente a el? Y si hacia el idiota y pensaba que era una completa estúpida?-, que te pasa? Por que tienes esa cara?
-Yo?
-No, la chica que tienes atrás.
-No me pasa nada -mentira-, solo estaba pensando en como seria el chico nuevo... -mentira, por que ya lo sabia.
-Date la vuelta y averiguas.
Me di la vuelta y ahí estaba el, parado en el medio del corredor mirando un papel que tenia en las manos. Mire mi reloj y vi que solo faltaban 3 minutos para entrar a clases nuevamente. Pensé en sentarme en un banco el cual estuviera cerca del suyo.
Ahora que lo miraba de cerca parecía tímido y callado, y también me di cuanta de que había un montón de chicas mirándolo a escondidas y riéndose por lo bajo detrás de los casilleros. Trate de no prestarles atención, pero llego un punto en el que me empezaron a irritar, entonces le dije a Steph que fuéramos yendo, que estaba por sonar el timbre, y cuando pasamos por al lado de Austin Rodriguez vi que tenia un planito de la escuela en las manos, y en ese mismo papelito tenia escrito todos los horarios. Como parecía bastante desorientado, le pregunte:
-Hola, soy Rebecca, necesitas ayuda para encontrar la clase?
-Hola, Soy Austin, y la verdad es que si, estoy un poco perdido.
-Bueno, ven con nosotros, te mostraremos el camino, si quieres.
-Claro, no se nada de aquí, la directora me retuvo toda al hora pasada en su oficina explicándome cosas sobre la política de el colegio y cosas así, aunque ya no me acuerdo de la mitad. -admitió riéndose.
-Jaja, ven, siguenos.
En el camino le presente a Steph y le hable sobre el colegio.
Cuando entramos a clase Steph le fue a decir a la profesora Jacopo que el chico nuevo había llegado. Después de eso nos fuimos a sentar a nuestros bancos. Yo me senté en el mismo banco de siempre y Steph a mi lado, como de costumbre, pero Austin se sentó a mi otro costado y no paraba de mirarme.
En ese momento sentí por primera vez en mi vida mariposas en el estomago...

miércoles, 15 de julio de 2009

Me levante temprano, ya que era el primer día de clase y no quería llegar tarde. Esperaba encontrarme con Steph, mi único y mejor amigo desde los 4 años. Muchas veces pensaba el por que siempre estaba sola, y siempre llegaba a la misma conclusión: me gustaba estar sola y la compañía no era lo que mas me gustaba, excepto la de Steph, nunca supe la razón, pero en fin, las cosas son como tiene que ser, aunque a veces no sean del todo justas, y capaz que yo no estaba echa para estar con otros seres humanos, como el agua y el aceite: nunca se van a poder mezclar no importa lo mucho que trates.
Salte de la cama y me vestí, salí de mi cuarto y fui a la cocina para desayunar, después de comerme una tostada me encamine hacia el baño para peinarme y lavarme los dientes.
Cuando salí de casa vi que el cielo estaba totalmente cubierto de nubes grises que prometían un buen diluvio, y una fría brisa soplaba suavemente. En ese momento agradecí haber cogido mi jersey.
Empecé a caminar, pero no había caminado mas de dos cuadras cuando escucho a una voz mas que conocida gritar mi nombre:
-Rebecca!
Me di la vuelta y lo vi, a Steph, corriendo hacia mi con su pelo rubio sacudiéndose con el viento sus ojos azules brillando de la emoción.
-Steph! -grite mientras corría hacia el y lo abrazaba.
-Como estas? Y que tal tu verano? -me pregunto.
-Los dos muy bien, y tu?
-Igual, gracias por preguntar.
-Vamos?
-Si, vamos.
Seguimos caminando y cuando llegamos a nuestro destino, nos quedamos los dos parados, mirando al gigantesco edificio que seria nuestro colegio por ultimo año.
-Y pensar que nos conocimos hace 10 años, que rápido que pasa el tiempo... -susurro, pensativo, mas para si mismo que para mi.
-La verdad es que si -coincidí-, sera mejor que entremos, esta a punto de sonar el timbre.
Y exactamente 5 segundos después de que entráramos se escucho el fuerte y estridente ruido del timbre. Me sobresalte al oírlo, y me reí de mi misma,ya que lo vengo escuchando todas las mañanas desde que tengo 4.
Entonces corrimos a nuestro salón, por que no queríamos llegar después que la profesora. Cuando entramos vimos que casi todos estaban ahí, solo faltábamos nosotros y algunos mas. Como Steph tenia mas amigos además de mi, aunque generalmente siempre estaba conmigo, yo me dirigí a mi asiento mientras el saludaba a los demás.
Justo después de que el se sentara en el banco junto a mi, entro la profesora Jacopo a impartir su habitual clase de historia, y a mi la historia no me gusta mucho que digamos, así que me puse a mirar por la ventana.
Y ahí fue cuando le vi...